cuentos de terror

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domingo, 3 de octubre de 2010

La morgue

Seguí hasta el final del corredor, me detuve frente a la puerta de la morgue, dude
Por un instante, respiré hondo y entré.
Cuando estudié electricidad jamás pensé que trabajaría en un lugar así, ser
Electricista en un hospital no era algo que me entusiasmara mucho, mas bien me
Inquietaba un poco, siempre tuve algo de miedo hacia los hospitales. Lo que me
Produce enfado conmigo mismo, es como no se me ocurrió que en algún momento
Iban a requerir mis servicios en la morgue, lugar al cual le tenía pavor y ahora le temo
Mas debido a lo que me sucedió esa horrible noche.
Apenas entré se me erizó la piel debido al aire frío y la atmósfera insana de aquel
Descolorido lugar cubierto de lustrosas losas blancas. Un par de doctores que
Trabajaban en un cuerpo inerte sobre la asquerosa mesa de metal, al verme con
La escalera y la valija señalaron con el brazo el obvio lugar en donde fallaba una
Luz. Salude con un gesto, temía que al hablar se notara el miedo que me dominaba.
Desde el último peldaño de mi escalera podía ver las dos filas de mesas, sobre ellas
Los cadáveres cubiertos por sábanas. Cuando lo noté los doctores ya estaban por
Retirarse, al cerrar la puerta quedé solo en ese horrible lugar, eso creí yo.
Por causa de mis manos temblorosas y la poca atención hacia mi trabajo, se produjo
Un corto circuito, las luces se apagaron y quedé en la total oscuridad. Para que
Volviera la electricidad debía subir la llave térmica que estaba al lado de la puerta.
Estando aún en lo alto de la escalera escuché un ruido, luego otro, otros mas los
Siguieron; inútil sería intentar describir el terror que recorría mi cuerpo cuando
Comprendí que los ruidos eran producidos por pies descalzos que chocaban contra
El suelo al bajar de las altas mesas.
Los pasos rodearon la escalera, bastaba un sacudón para hacerme caer al duro suelo.
- ¿Qué pasó aquí, se apagó la luz? - dijo una voz, enseguida se oyó el clic de la llave.
Cuando el lugar se ilumino yo estaba solo, el que encendió la luz era un enfermero
Que junto a un compañero traían otro cadáver.
E dejado por escrito, como mi última voluntad, que al morir no me lleven a la
Morgue de aquel hospital. Estoy seguro que ese lugar esta maldito

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