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domingo, 1 de mayo de 2016

De La Oscuridad

Un encuentro con el terror, no con el miedo ni con un susto repentino, con el verdadero terror, puede transformar a un hombre valiente en un manojo de nervios como soy ahora...

sábado, 30 de abril de 2016

El Cementerio

Estela y Damián caminaban por un camino rural que estaba cerca de su nuevo hogar. Paseaban por la zona por primera vez y estaban muy emocionados, ignorantes de la mala situación en la que se hallaban. Por el camino se cruzaron con un viejo que era seguido por un par de vacas. Damián lo saludo y aprovechó para comentarle:

—Buenas tardes, señor.
—Buenas tardes —le contestó el viejo, examinándolos con la vista sin mucho disimulo.
—Me imagino que usted es de la zona —supuso Damián—. Nosotros también somos de aquí ahora, compramos la casa que está ahí atrás.
Los ojos del viejo estaban muy hundidos en sus arrugas pero al escuchar aquello aparecieron más grandes.
—¿La cabaña nueva que está allí? —le preguntó el viejo para confirmar.
—Sí, esa.
—En mal lugar se metieron. ¿Saben lo que fue antes toda esa zona? —les preguntó ahora haciendo un gesto con el brazo que abarcaba todo el campo.
—¿Una plantación? —aventuró dudosa Estela.
—Sí, pero una plantación de gente: era un cementerio...

jueves, 17 de marzo de 2016

El Arroyo Del Diablo

Nuestro bote se deslizaba por una parte donde el arroyo corría entre dos enormes barrancas. Íbamos a pescar y no era por diversión. Las barrancas, de no menos de cinco metros de altura, eran oscuras y tan inclinadas como un muro, y allá arriba, en ambas orillas, un monte sombrío y espeso se asomaba hacia el agua como si fuera a desbordarse sobre nosotros en cualquier momento...

martes, 15 de marzo de 2016

El Alemán

A José le temblaban las manos y en la cara tenía como fijo un gesto que nunca le había visto: era una mueca de terror. Estaba a punto de cenar cuando él golpeó la puerta de mi hogar. Como en esa época él estaba separado supongo que no tenía a más nadie con quien hablar de algo así. Si le hubiera pasado de día seguramente hubiera hablado con el primer conocido que se le cruzara, porque su necesidad de contar aquello era algo urgente...

domingo, 6 de marzo de 2016

EL Hospital Maldito

¡Hola! Bueno... esta es la continuación del cuento "Guardianes De La Muerte", pero es solo una pequeña parte ¡Jeje! Pensaba publicarla más completa pero a última hora decidí dejarla por aquí. Espero que los buenos lectores sepan comprender. Gracias.


Foster no que quería que Cedric fuera solo a aquel hospital, pero que los dos sepultureros aparecieran por allí podía parecerle raro a alguno. Y ninguno podía fingir estar enfermo porque de los que internaban en aquel hospital muy pocos salían. Ricos y pobres estaban expuestos a las nefastas prácticas de lo que en esa época llamaban medicina; pero no era lo mismo que un médico de esos que pretendían curar todo sangrando un poco a la gente te visitara en la casa, que caer en aquel inmundo hospital. Casi nadie iba a parar allí por su propia cuenta, su clientela eran principalmente recién llegados a la ciudad (gente que todavía no había escuchado las historias espeluznantes que se contaban de aquel lugar), e indigentes y borrachos que ya fuera por un garrotazo en la cabeza o por caer ebrios la policía arrastraba hasta allí y se desentendía del asunto. Las autoridades veían al local aquel como una herramienta para limpiar un poco las calles de la escoria de aquella sociedad. Ninguno pensaba mucho en por qué casi nadie salía vivo de allí, preferían creer que era solo por la falta de higiene del lugar o lo inepto de sus doctores. 

Cedric tenía que averiguar qué pasaba realmente en aquel lugar. Se preparó para su misión echándose vino barato encima de la ropa, y bien escondidos llevaba un cuchillo y una cachiporra corta de madera pesada. Foster se iba a mantener cerca pero fuera del local. Los dos caminaron hasta tener enfrente la infame fachada. Era una casona muy grande, oscura, con una triste sucesión de ventanas que los transeúntes evitaban mirar. Entre las muchas historias de terror que se contaban sobre el lugar abundaban las de fantasmas. Cedric respiró hondo y enderezó hacia la renegrida puerta. Entró caminando como un borracho, un papel que hacía muy bien por toda la práctica que había tenido. En un salón grande que servía de sala de espera se arrollaban en un banco un par de viejos, extranjeros seguramente. Una enfermera veterana y de cara de pocos amigos desembocó en la sala desde un corredor. Cedric se tomó el mentón con una mano y movió la mandíbula como si buscara aliviarse de una molestia para que creyera que estaba allí por haber peleado. La enfermera se perdió por otro corredor. El joven decidió investigar el primero. La sala donde atendían las urgencias estaba en el otro extremo.

El corredor estaba apenas iluminado por unos faroles a petróleo. Al alcanzar la primer puerta acercó el oído para escuchar. Nada. Tanteó el picaporte, estaba abierta. La habitación se encontraba vacía. Probó en dos más con el mismo resultado. En la cuarta, al mirar hacia adentro sufrió una fea impresión y su mano derecha buscó la empuñadura del cuchillo. Había un hombre sobre la cama. Estaba tan flaco que su cuerpo apenas creaba un bulto bajo la sábana. La cara era casi la de un esqueleto pero con piel, mas cuando giró la cabeza hacia Cedric este supo por la mirada que no era un zombi, solo era un pobre infeliz que terminó allí. El pasillo doblaba a la izquierda. Casi chocó con una enfermera. Cuando le preguntó qué hacía allí él le dijo que buscaba a un amigo que estaba internado, y describió al hombre esquelético que vio. La enfermera enseguida se acordó y le indicó hacia dónde estaba la habitación. Ese encuentro implicó un retraso porque tuvo que volver por donde ya había revisado. En otro corredor encontró la escalera que subía hasta el segundo piso.


Atendían a tan poca gente que toda esa parte estaba en desuso. Él no creía en fantasmas pero no se hubiera asombrado si se topaba con uno por allí. Volvió al primer piso. Revisando otra ala del edificio escuchó pasos vigorosos que veían hacia él por otro corredor. Se escondió en una habitación para no tener que inventar otra cosa. Abrió un poco la puerta para ver quién era. Era un hombre calvo que usaba gafas. Ajeno a todo, pasó frente a la habitación leyendo algo en un libro muy voluminoso.  Iba con el paso rítmico del que camina con la mente en otro lugar. Aquel tenía que ser un doctor. Cedric sintió que debía seguirlo. El doctor conocía tan bien el lugar que solo después de varios pasos desatendía por un instante la lectura para atisbar por dónde iba. 

Llegó al final de un pasillo donde había una puerta grande y en un costado de esta un vigilante que dormía sentado en una silla. El doctor carraspeó para despertarlo y el vigilante se estremeció y enseguida se puso de pie. El doctor solo meneó la cabeza, sacó un manojo de llaves de su bolsillo y acto seguido ingresó a la pieza custodiada. Cedric no pudo ver hacia adentro porque apenas se asomaba detrás de la boca de un corredor para que no lo vieran, pero estuvo seguro de que allí era donde hacían algo para que los muertos revivieran. Antes de hacer nada tenía que informarle a Foster. Al girar para salir de allí vio fugazmente que algo iba hacia su cabeza, y más fugazmente vio al hombre que le había asestado un garrotazo. Después de un gran momento de oscuridad despertó para descubrir que se encontraba amarrado a una camilla.    

sábado, 5 de marzo de 2016

Guardianes De La Muerte

Cedric caminaba por una calle empedrada por donde pasaban temblando y hamacándose algunos carruajes. Cedric iba decidido a empezar una nueva vida. A partir de aquel momento iba a ser otro, alguien útil para la sociedad. Él había nacido en una familia acomodada. Ya fuera porque sus abuelos y su madre lo habían consentido mucho durante la niñez o por una tendencia inevitable en él, apenas pasó su adolescencia se dedicó a la noche y se especializó, con mucha práctica, en todos sus vicios y excesos...

viernes, 4 de marzo de 2016

En La Hondonada

Al sentir que había abusado de la confianza de aquella gente, me preocupé porque todos andaban armados y se volvieron hacia mí a la misma vez...

jueves, 3 de marzo de 2016

Cosas Extrañas

Gabriel le dijo a cuanta gente pudo que iba a trabajar en una multinacional. Era limpiando las oficinas pero de todas formas iba a ser empleado de una empresa multinacional. Y ciertamente, el sueldo que le iban a pagar era por lejos el mejor que había obtenido en sus múltiples empleos. Como era un tipo de creer en todo lo que llegaba a sus oídos cuando de asuntos sobrenaturales y mitos se trataba, a la vez que desparramó la noticia se surtió de varios objetos contra la envidia, porque aquel era un trabajo como para causar envidia, creía él...

miércoles, 2 de marzo de 2016

Peligro En El Hospital

Dos haces de luz avanzaban por un corredor oscuro, y detrás de esas luces se distinguían dos hombres con hachas. Era Alexander y un compañero, ambos eran bomberos. Una tormenta de terror había pasado sobre la ciudad devastando gran parte de ella. De una masa verdosa y muy baja de nubes había descendido un tornado feroz que fue arrasando todo a su paso. Y para empeorar las cosas, cuando el tornado desapareció se desató una tormenta eléctrica de una intensidad que la mayoría nunca había visto...

La Encargada

—¿Y vos que estás haciendo acá? —me preguntó Marisa hablando bajo y mirando de reojo a sus compañeras enfermeras que murmuraban entre ellas y nos observaban con disimulo...